miércoles, 28 de enero de 2009

Sileno






Dios de las fuentes y los manantiales, además de ser un dios menor de la embriaguez. Hijo de Hermes o de Pan y de una ninfa.

Es viejo, feo, de nariz chata y una gran barriga. Posee una gran sabiduría, es un borrachín impenitente y goza de un gran apetito sexual. Era el padre adoptivo, preceptor y leal compañero de Dioniso, el dios del vino, perteneciendo a su séquito.

Sileno era conocido por sus excesos con el alcohol, pues su amor por el vino no conocía límites. Por ello solía estar borracho y tenía que ser sostenido por otros sátiros o llevado en burro.

En una ocasión, por culpa de la embriaguez, se apartó del cortejo de Dionisio. Unos campesinos encadenaron a Sileno y le llevaron ante el rey Midas. Este rey, que había sido instruido en los misterios de Dionisio, lo reconoció y se ofreció a ayudarlo a reunirse con el séquito del dios. Cuando dieron con él, Dionisio agradecido concedió un deseo a Midas. Este pidió que todo cuanto tocase se transformase en oro. Pasado algún tiempo, cuando el rey se dio cuenta que ni siquiera podía comer, pidió que se le retirase el don. Anhelo que le fue otorgado.

Entre los hijos del Sileno se encuentra el centauro Folo. Los sátiros viejos son llamados Silenos.

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